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Curva S en construcción: qué es, cómo se calcula y cómo leerla cada semana

Qué es la curva S, cómo se calcula con el cronograma y los importes, y cómo leer sus tres líneas: planeado, real físico y real financiero.

Por Daniel Balsa — Arquitecto y fundador de Brikel.

La curva S es la gráfica que más rápido te dice si una obra va bien, y la que más seguido se lee mal. La mayoría de los reportes la traen con una sola línea de avance y con eso solo puedes contestar "¿vamos adelante o atrás?". Con tres líneas contestas algo mucho más útil: si el dinero que ya salió corresponde al trabajo que ya está hecho.

Qué es y por qué tiene forma de S

Es el avance acumulado de la obra graficado contra el tiempo. Acumulado es la palabra clave: cada punto es "cuánto llevamos en total hasta esta semana", no "cuánto hicimos esta semana".

La forma de S no es una convención de dibujo, es cómo se comportan las obras. Al principio avanzas poco: movilización, trazo, preliminares, permisos, el arranque de cimentación. Después entra el grueso —estructura, albañilería, instalaciones— y la pendiente se dispara. Al final vuelve a aplanarse, porque los acabados y los detalles cuestan poco dinero y mucho tiempo. Avance acumulado contra tiempo: lento, rápido, lento. Una S.

Si tu curva planeada sale como una recta a 45°, no es que tu obra sea distinta: es que el plan asumió avance parejo, y ninguna obra avanza parejo.

Las tres líneas

LíneaQué mideDe dónde sale
PlaneadoLo que deberías llevarCronograma + importe de cada concepto
Real físicoLo que de verdad está ejecutadoAvance capturado en obra, ponderado por importe
Real financieroLo que de verdad ya salió de cajaGastos y pagos registrados contra el proyecto

Las tres se expresan en porcentaje del presupuesto total, y por eso son comparables entre sí. Un 40% físico significa "el 40% del valor de la obra está construido", no "el 40% de los conceptos están terminados". Un concepto de $2,000 terminado y uno de $200,000 sin empezar no son 50% de avance.

Por qué se pondera por importe y no por conceptos

Es la parte que más gente se salta. Si tienes 80 conceptos y 40 están terminados, no llevas 50%. Llevas la suma de los importes de esos 40 dividida entre el presupuesto total. La limpieza final y la estructura de concreto no pesan lo mismo, y una curva que las cuenta igual no sirve para tomar ninguna decisión.

La fórmula, concepto por concepto:

peso del concepto = importe del concepto ÷ presupuesto total
avance global     = Σ (peso × % de avance del concepto)

Cómo se construye la línea planeada

Necesitas dos cosas que ya tienes: las fechas de cada concepto (del cronograma) y su importe (del presupuesto). Con eso, para cada semana del proyecto calculas qué porcentaje de cada concepto debería estar hecho, lo multiplicas por su peso, y sumas.

La pregunta fina es cómo repartes el avance dentro de cada concepto. Repartirlo lineal (un concepto de 10 días lleva 50% al día 5) es lo fácil, pero da una curva plana en el medio. Repartirlo con una curva suave —arranque lento, producción máxima a la mitad, remate lento— refleja mejor lo que pasa en la práctica: se arma, se produce, se remata.

Brikel usa esa segunda opción por default y el detalle de la fórmula está en cómo se calcula la curva S. Lo importante para leerla: no tienes que capturar la distribución semanal a mano para que la línea planeada salga con forma correcta. Con las fechas y los importes alcanza.

El gap entre físico y financiero

Aquí está el valor real de tener tres líneas y no dos. La distancia vertical entre la línea física y la financiera es un indicador directo de flujo:

  • Físico por encima de financiero — has construido más de lo que has pagado. Estás financiando la obra con crédito de proveedores o con mano de obra por pagar. Se ve sano y a veces lo es, pero es deuda escondida: llega el día en que se paga toda junta.
  • Financiero por encima de físico — ha salido más dinero del que corresponde al trabajo hecho. Anticipos a proveedores, material comprado y todavía en bodega, o —el caso feo— gasto que se fue en algo que no está en el presupuesto.
  • Las dos pegadas — pagas conforme produces. Es lo más difícil de sostener y lo más cómodo de administrar.

Ninguna de las tres situaciones es un error por sí sola. El error es no saber en cuál estás.

Ejemplo: casa habitación de 180 m²

Presupuesto de $2,400,000 MXN, 20 semanas de obra. Cifras de ejemplo. Corte al final de la semana 10.

SemanaPlaneadoReal físicoReal financieroGap físico − financiero
26%5%11%−6 pts
417%14%22%−8 pts
632%27%33%−6 pts
848%41%44%−3 pts
1062%55%53%+2 pts
Al corte de la semana 10: $1,488,000 planeados, $1,320,000 ejecutados y $1,272,000 pagados. La obra va 7 puntos abajo del plan y el gap se invirtió.

Lo que se lee en esa tabla, en orden:

Semanas 2 a 6: el financiero muy por encima del físico. Normal al arranque de una obra con estructura: compraste acero y cemento antes de colarlos. El material está en bodega, no en el muro. Mientras el gap se cierre conforme se consume, no hay problema.

Semana 8: el gap se cierra. El material comprado se está convirtiendo en obra. Es exactamente lo que debía pasar.

Semana 10: el gap se invierte. Ahora hay más obra ejecutada que dinero pagado. Traducción: hay destajos y facturas de proveedor pendientes. Ese +2% son unos $48,000 que ya debes y todavía no salen de caja. No es una alarma, es una cuenta por pagar que conviene tener en el radar antes de que llegue junta con la nómina.

Los 7 puntos de atraso. 62% planeado contra 55% real son $168,000 de obra que debía estar hecha y no está. A ritmo de la última semana, eso es alrededor de una semana y media de retraso. Ese número —traducido a semanas, no a puntos porcentuales— es el que va en el reporte al cliente.

Cómo leerla cada semana

Una revisión de curva S bien hecha toma diez minutos y son siempre las mismas cuatro preguntas:

  1. ¿Se abrió o se cerró la brecha contra el plan? No importa tanto el atraso absoluto como su tendencia. Cinco puntos abajo cerrándose es una obra sana; dos puntos abajo abriéndose tres semanas seguidas es un problema que todavía se ve chico.
  2. ¿La pendiente de esta semana se parece a la del plan? Si la curva real se aplanó, algo se detuvo. Búscalo antes de que sean tres semanas.
  3. ¿Cómo se movió el gap físico−financiero? Un salto grande casi siempre tiene nombre: un anticipo, una compra fuerte, o una quincena que no se pagó.
  4. ¿De qué conceptos viene el atraso? El global te dice que hay un problema; el desglose te dice cuál. Casi siempre son dos o tres conceptos pesados, no la obra entera.

Un consejo de campo: captura el avance el mismo día de la semana, siempre. Una curva capturada los viernes y otra los martes no son comparables, y las tendencias —que es lo único que de verdad importa— se vuelven ruido.

Qué necesitas para que la curva no mienta

Tres cosas, y ninguna es opcional:

  • Cronograma con fechas por concepto, no por partida. Sin eso no hay línea planeada.
  • Avance físico capturado por concepto, en porcentaje o en cantidad ejecutada. Un solo porcentaje global capturado a ojo no es un avance, es una opinión.
  • Gasto amarrado al concepto, no al proyecto en bruto. Es lo que hace que la línea financiera sea comparable con la física. Cómo se registra cada gasto y cómo se arma la estimación quincenal está en gastos y estimaciones.

Si te falta el tercero, todavía puedes leer plan contra físico. Pero pierdes justo el indicador que nadie más te da.

Brikel arma las tres líneas solas a partir de esos datos: capturas avance y gastos como parte de la operación normal de la semana, y la curva del proyecto se actualiza sin que nadie la construya. Los 14 días gratis alcanzan para probarlo con una obra real.

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